WASHINGTON, Estados Unidos.- El Partido Republicano abre hoy una convención virtual que reservará el protagonismo absoluto al presidente, Donald Trump, y que apelará a los votantes latinos con una comparación entre la oposición demócrata y el “socialismo” de Cuba y de Venezuela.

El mandatario tiene previsto hacer una aparición cada una de las cuatro noches que durará la convención, con lo cual romperá la tradición de aplazar hasta la última jornada el momento para el candidato del partido.

Como ocurrió con la convención demócrata, la semana pasada, este encuentro será virtual. En este caso, el cónclave de los conservadores se organizó a las apuradas, en menos de un mes, desde que Trump desistió de su plan de celebrar un gran espectáculo en persona en Jacksonville (Florida).

Y si la convención demócrata dio prioridad a los grandes nombres del partido -incluidos sus expresidentes-, la republicana pondrá énfasis en el círculo cercano a Trump, con espacio para estrellas conservadoras de Internet y políticos que están pensando en competir por la Casa Blanca en 2024.

La Convención Nacional Republicana que arranca hoy refleja un momento de extraordinaria importancia para sus aspiraciones

Con el voto evangélico en la mano, el presidente intentará arrebatar a su rival, Joe Biden, el electorado moderado que podría descarrilar su reelección, ahora que su arma, la pujante situación económica del país merced a la reforma en favor de las grandes empresas, está arruinada por el coronavirus.

Los cuatro días de la convención estaban programados para llevarse a cabo en Charlotte (Carolina del Norte), pero el presidente trasladó la mayoría de los eventos de la convención a Jacksonville, Florida, y a Washington D.C. después de una disputa con el gobernador sobre los protocolos de seguridad relacionados con el coronavirus.

Se espera que Trump viaje a Charlotte para hacer acto de presencia en algunos de los eventos, pero todo parece indicar que aceptará su nominación en el jardín sur de la Casa Blanca, el jueves.

Además del vicepresidente Mike Pence y la familia Trump -su esposa, Melania, y sus hijos Ivanka, Eric y Donald Jr- se espera que la convención incluya a prominentes líderes conservadores, entre ellos el senador por Carolina del Sur Tim Scott, la senadora por Iowa Joni Ernst, el líder de la minoría de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy de California y la ex embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas Nikki Haley.

Se espera que hable Nick Sandmann, un ex alumno de Covington Catholic High School en Kentucky, conocido por enfrentarse con un nativo norteamericano durante una protesta, en 2019. Estará también la pareja formada por Mark y Patricia McCloskey, conocidos por blandir sus armas para alejar a varios manifestantes del movimiento Black Lives Matter de su palacete en Saint Louis.

Distancias

Los sondeos le dan a Biden ocho puntos, en promedio, de ventaja, pronóstico que ni siquiera el candidato demócrata quiere aplaudir, consciente del vuelco a los sondeos de las elecciones de 2016.

Ante esta diferencia, Trump viene preparado el terreno para esgrimir que se prepara un fraude en la votación y sin asegurar si reconocería una eventual derrota.

Además, ha empezado a acusar a Biden de “atentar contra Dios”, de querer “derribar estatuas de Jesús”, de intentar arrebatar las armas a los estadounidenses y de imponer una política socialista.

El hecho de que Biden -un devoto católico y liberal moderado- sea criticado como “tibio” por el sector progresista de su propio partido, no parece importar a Trump, que ha demonizado a su contrincante.

“Soy lo único que hay entre el sueño americano y el caos total”, vociferó Trump el viernes, ante sus simpatizantes. Pero esta vez, necesitará algo más que su habitual retórica beligerante. El desempleo está en los dos dígitos y las encuestas reflejan la decepción entre los votantes republicanos moderados sobre su gestión de la pandemia, que ha dejado casi 180.000 fallecidos en todo el país.

Todo esto hace que Trump se vea librando batallas impensables, en estados tradicionalmente republicanos, y que vaya atrás en los más importantes de todos, los “swing states”, aquellos con un electorado tan variopinto que resulta imposible aventurar por quién se decantarán en noviembre.

Su campaña cuenta con un factor a favor: a diferencia de Biden, Trump sí genera atracción por sí mismo entre el electorado. Su contrincante es considerado, en el peor de los casos, como un mal necesario para derrotarle. La personalidad agresiva del actual presidente de Estados Unidos, en cambio ha movilizado a las bases más conservadoras y reaccionarias de su electorado. Aún le falta llegar al resto. (Télam-Europa Press)